Wikiversidad: el intento de crear una Universidad Libre en la Red
La Wikiversidad es una plataforma educativa, online, libre y gratuita, creada por Wikimedia community y, por supuesto, con la misma filosofía que cualquier otro proyecto de la Fundación Wikimedia: cuanta más gente contribuya, mejor funcionará.
Los usuarios de la Wikiversidad pueden crear proyectos de aprendizaje a cualquier nivel educativo, crear contenidos didácticos tales como exámenes o ejercicios de prácticas, y poner en marcha foros de discusión sobre las dudas en las materias que estudias. Ademas, por supuesto, de corregir artículos ya existentes. Incluso cuenta con un claustro wikiversitario. No hay ni profesores y estudiantes, sino escritores y lectores.
Un diagrama de Cormac Lawler para la University of Manchester.
Los objetivos anunciados por los creadores de la Wikiversidad en 2006 no dejan lugar a dudas: “… dar la posibilidad a la gente de alcanzar sus objetivos educativos usando recurso producidos en un movimiento cultural libre [...] para crear una comunidad de gente que se ayudan unos a otros en su formación”.
Y aún hay más: uno de sus creadores, el finlandés Teemu Leinoen, aseguraba hace 18 meses que “hay una oportunidad de que Wikiversity se convierta en la Universidad Libre de la Red, igual que Wikipedia es la Enciclopedia Libre de la Red”.
¿Y tú qué opinas? ¿Crees que la Wikiversidad es una posible candidata a convertirse en la Universidad abierta a distancia del futuro?
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Hacia la web semántica
Una de las tecnologías que, según los expertos, podría tener mayor impacto sobre la educación superior es la denominada Web Semántica. El proyecto ha sido impulsado por el World Wide Web Consortium (W3C), dentro de su dominio de actividades denominado Technology & Society. Puede considerarse, además, un proyecto personal del inventor de la Web y fundador y director del W3C, Tim Berners Lee.

Actualmente la información presente en la Web se encuentra estructurada mediante lenguajes de etiquetado que únicamente describen la forma en que dicha información debe ser presentada al usuario por el navegador (colores, maquetación, interacción…), pero no expresan nada sobre su significado, es decir, su “semántica”. Por eso, los ordenadores no pueden “interpretar” el contenido. El objetivo de la web semántica es que, aplicando técnicas de inteligencia artificial, los ordenadores comprendan la información y se la presenten a los usuarios según sus necesidades, aumentando la interactividad, la personalización y la comunicación hombre-máquina.
En otras palabras, como explica este artículo del proyecto Horizon, “La idea principal de la web semántica es que aunque los datos en línea están disponibles para su búsqueda, su significado no lo está: los ordenadores son muy buenos detectando palabras, pero muy malos en la comprensión del contexto en el que se utilizan las palabras clave […] Aunque la información necesaria para responder a una pregunta como “¿Cuántos dirigentes del mundo actual están por debajo de los 60 años?” está disponible para un motor de búsqueda, se encuentra dispersa entre diferentes páginas y fuentes”.
Para conseguir esto se deberá codificar la semántica de los documentos web mediante lenguajes de metadatos y ontologías (representaciones compartidas de conocimiento en forma de taxonomías de conceptos relacionales y reglas de inferencia), algo en lo que ya se está trabajando. De momento, la infraestructura de tecnologías y lenguajes necesaria para llevar a cabo este proyecto se fundamenta sintácticamente en XML, y semánticamente en RDF(S) y OWL (sucesor de DAML-OIL).
Los investigadores y empresarios de España e Iberoamérica no han tardado en subirse al carro del desarrollo de esta tecnología. En la Universidad Carlos III de Madrid, por ejemplo, han desarrollado GODO, un motor de última generación. Otro ejemplo interesante con aplicaciones en educación es GNOSS, en el que convergen las tecnologías de la web semántica y de la web social que usa el procesamiento de lenguaje natural. A esta corriente pertenece también Popego, una herramienta creada por un joven empresario argentino que utiliza la tecnología de la web semántica para ayudar a reducir el bombardeo constante de información que hay en la red y ofrecer al usuario sólo lo que es más relevante para sus intereses. O el proyecto RODA. Y en España se ha creado una red temática en Web Semántica que tiene como finalidad facilitar el intercambio y transferencia de conocimientos sobre Ontologías y Web Semántica.
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El aprendizaje del futuro es abierto y social

“Floating network” de Webwizzard, bajo CC en Flickr
Niall Sclater, que ocupa el puesto de Director of Learning Innovation en la Open University británica, publicaba hace poco un post sobre los sistemas de aprendizaje del futuro con algunas ideas que se podrían aplicar también en las universidades iberoamericanas.
De momento, asegura, la plataforma de código abierto Moodle es la que mayor uso tiene en su Universidad, con 50.000 alumnos que acceden a ella cada día. Pero ahora planean poner en marcha cinco proyectos que podrían (y deberían) robarle protagonismo: entorno virtual de aprendizaje móvil (una tecnología que ya tratamos aquí), personalización de la interfaz, contenidos generados por los usuarios, Google Apps y Eportfolio.
De estas dos últimas aplicaciones, Google Apps y Eportfolio, dice Sclater que en un plazo de tres años deberían estar disponibles para todos sus alumnos, ofreciéndoles herramientas para crear contenidos y espacio para almacenarlo e interactuar con otros. Incluso se podrían planificar actividades de aprendizaje tutorizado por esta vía.
Aunque, sin duda, lo más interesante de su propuesta es la reflexión que hace sobre los contenidos generados por los usuarios: “Los sistemas Web 2.0 permiten a los usuarios postear sus propios blogs, imágenes y vídeos y compartirlos con facilidad. El software social también anima a comentar los contenidos creados por otros y a valorarlos. Otros usuarios pueden ver esos comentarios y utilizar el ranking de puntuaciones para navegar por los contenidos más populares. Los usuarios cuyas contribuciones son mejor valoradas obtienen una reputación, que les hará realizar contribuciones de más calidad. Proporcionar estas facilidades a nuestros estudiantes aumentará sus conexiones con los otros y les ayudará a estar más integrados en las comunidades de aprendizaje.”
¿Estás de acuerdo? ¿Qué aportaran los contenidos generados por los usuarios a la educación? ¿Qué otras herramientas podrían aplicarse para mejorar los sistemas de aprendizaje?
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Antonio Fumero: “Sólo con las redes sociales, los blogs, los móviles… no vamos a construir una Universidad distinta”
Antonio Fumero es investigador de la UPM, colaborador de la Cátedra Telefónica para Internet de Nueva Generación y consultor independiente. Es especialista en analizar los cambios que las TIC provocan en el mundo de la educación y el ámbito empresarial. Y ha hablado para UniversiaG10 sobre el futuro de la universidad iberoamericana.
A Fumero no le cabe ninguna duda de que la Universidad va a cambiar. “Va a cambiar porque tanto los factores organizativos como tecnológicos, como el propio proceso educativo, como los factores que afectan indivualmente a cada persona que forma parte del entorno universitario nos conducen a un escenario socio-técnico absolutamente diferente“, asegura. No obstante, advierte que con las redes sociales, los blogs, los móviles (aunque el parking móvil supere el número de habitantes) y las tecnologías de la llamada web 2.0 “no vamos a construir una Universidad distinta”. “Sólo con eso, no. Con eso, con las personas y con los contenidos, sí”.
Al final de la entrevista Fumero lanza una interesante pregunta para el debate: ¿existe educación sin escuela, sin universidad, tal y como las conocemos?
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