La fuga de cerebros: ¿amenaza u oportunidad?

“Landing” de codoo austin, bajo CC en Flickr
La movilidad académica en la universidad, que tiene como finalidad el intercambio del conocimiento y resulta muy enriquecedora, tiene un “lado oscuro”: la fuga de cerebros. El término hace referencia a aquellos profesionistas e investigadores que han emigrado a otro país en busca de mejores oportunidades de desarrollo, empleo y remuneración económica.
“En lo que se refiere a movilidad de investigadores, EE.UU. (y Suiza en Europa) son, per capita, los mayores importadores de cerebros científicos”, expone José Carlos Marqués, de la Universidad do Porto (Portugal), en el texto que abre el debate sobre “La movilidad universitaria” de cara al próximo II Encuentro Internacional de Rectores. “Científicos de todos los continentes (e igualmente científicos europeos) no resisten al apelo de las universidades y de los centros de investigación americanos, donde encuentran mejores condiciones y mejor ambiente para el trabajo de investigación en el marco de una movilidad que se inició en la posguerra, en las décadas de 1950 y 1960, y que convirtió a EE.UU. en la mayor potencia científica”, añade.
La situación se ha agravado en el último año debido a la crisis económica. Al menos en España, cada vez son más los que ante el precario panorama laboral deciden seguir el consejo del Nobel de Economía 2008, Paul Krugman: “España tiene un 18% de desempleo y necesita que los trabajadores se trasladen a otras partes de Europa”. Y según el Estudio anual de satisfacción laboral y calidad de vida 2009 Catenon, actualmente sólo un 20% de los españoles renunciaría a una oportunidad laboral en el extranjero.
Marqués cree, sin embargo, que es posible desarrollar programas de movilidad de estudiantes, docentes e investigadores sin promover la fuga de cerebros de los países en desarrollo hacia los países más desarrollados. Y pone como ejemplo de buenas prácticas el compromiso establecido entre la Comisión Europea y las universidades europeas candidatas a participar en consorcios europeos de cooperación con América Latina en el ámbito del Programa Erasmus Mundus.
Por otra parte, para recuperar a los cerebros fugados más cualificados se han desarrollado con éxito programas en países como Brasil (80% de sus graduados en el exterior han vuelto al país), Colombia (programa “Colombia NosUne”) y México (entre 1991 y 2000 repatrió más de 2.000 investigadores mexicanos que vivían en el extranjero), entre otros.
Circulación de cerebros
Molly Pollack, Directora Ejecutiva de ChileGlobal, una organización encargada de promover y facilitar el desarrollo de la economía chilena a través del reforzamiento de los vínculos entre Chile y los talentos nacionales residentes en el exterior, sugería en una entrevista para UNESCO-IESALC un enfoque alternativo interesante para afrontar esta realidad: “Hay que aceptar que va seguir habiendo fuga de cerebros, pero hay que transformar esa fuga de cerebros en circulación de cerebros, es decir, seguir trabajando con la gente que esta fuera y aprovechar la experiencia que ellos tienen para colaborar con nuestro desarrollo”.
¿Y tú qué opinas? ¿Crees que se deberían tomar más medidas para frenar la fuga de cerebros o que, por el contrario, esta situación puede ser una oportunidad?
Recuerda que trasladamos el espíritu de cada uno de nuestros posts a Twitter y Facebook para comentarlos con vosotros y recoger vuestras ideas. Lanzamos cuestiones concretas sobre el futuro de la universidad y… ¡esperamos vuestras respuestas!



Trasladamos el espíritu de cada uno de nuestros posts a Twitter y Facebook para comentarlos con vosotros y recoger vuestras ideas. Lanzamos cuestiones concretas sobre el futuro de la universidad y... ¡esperamos vuestras respuestas!